miércoles, 5 de agosto de 2009

Percha valet

Hace unos años -no me acuerdo si fue una navidad o como recordatorio de qué efemérides- tuve la maldición de que mi marido recibiera de regalo una percha valet.
Venía acompañada de una tarjetita con dedicatoria (la dedicatoria está dirigida a ambos, así que supongo que el regalo era para mí también).
Cada tanto la miro y pienso que o la persona regalante tenía otra expectativa sobre el uso que se le iba a dar, o sabía que era para quilombo (en el sentido literal de la palabra) pero le importó bien poco y la trajo igual. Cuestión que desde ese día hasta este preciso momento (la tengo al lado) es el soporte de una montaña de corbatas de todos los colores imaginables, la mitad de ellas con el nudo hecho desde el 8 de agosto de 2003, más tres cinturones de cuero con hebillas pesadísimas que cuelgan obscenamente hasta caerse vencidos por la fuerza de gravedad, una gorrita que nadie sabe donde guardar y una campera horrorosa azul con cuello naranja que hace dos días mi marido puso ahí (para jugar con el hijo a que tenían frío) y todavía sigue mirándome, provocándome y decorando la vista del cuarto.
La percha seguirá atestada de cosas de aquí a la eternidad. Ojo, yo creo que sirve para que cuando los tipos se sacan el traje lo dejen colgadito ahí hasta la mañana siguiente para que el pantalón no se les arrugue y el saco- en vez de quedar tirado en alguna de las sillas del comedor- le haga compañía a su amigo. Pero se ve que soy la única que cree esto. Porque el pantalón siempre queda estirado arriba de cualquier sillón (y guay que te quieras sentar), el saco a veces duerme en el asiento de atrás del auto y el cajón tiene ballenitas adentro para que alguien cada tanto pregunte: che, las ballenitas vos las viste?
Pero bueno, ya se sabe. No es fácil ponerse de acuerdo en todo. Y aquí viene el dilema de la mujer independiente devenida ama de casa: lo dejo así a ver si algún día reacciona de que ese engendro queda como el orto? o le hago honor a mi nueva profesión y me la paso juntando las porquerías que el señor va dejando como prueba de su existencia y poderío de macho proveedor?
Muchas veces pienso que soy machista. Pero con estas cosas me doy cuenta de que no tanto.

17 comentarios:

SkyNet silverstar dijo...

Siempre pienso en comprarme una percha valet y no cambie de idea con este post, lo que si intentare ponerlo en el filtro para que mi mujer no lo lea!

Muy buen post

Alicia Seminara dijo...

Yo también estuve fantaseando con esta perchita pero veo qué resultado te dio y estoy segura que yo haría lo mismo!!!

Mili dijo...

Hacé un bollo con todo y tiralo en SU closet. Aprende seguro.

Ana dijo...

Ahhh, cómo te entiendo. Sufro a diario con la maldita percha. Lo único que me salva es que está en un cuarto destinado exclusivamente a él y a su ropa (exclusividad que se le terminará a la brevedad, cuando nazca el Poroto) y entonces no la veo. Y ojos que no ven, corazón que no siente. Pero se me termina pronto!

MARAGENA dijo...

En casa había una así. Intento hacer memoria pero no lo logro. Hace mucho que no la veo....o quedó tapada por la pila de ropa de marido o la tiré y no me acuerdo.

Igual, a falta de la perchita, están las sillas del comedor...dale 2 o 3 ds a mi marido y te lo convierte en vestidor. Con varios pares de zapatos y/o zapatillas, camperas que se caen de lo pesadas que son, medias sucias y lo que se te ocurra.
Cuando me canso de patear cosas, agarro todo, hago un bollo y se lo tiro sobre otra silla que tiene al lado de la cama. En fin..al menos esa no se ve tanto y, de última está de su lado, al que jode es a él.

Vivi dijo...

qué desbolados son los hombres!
no sé como pueden vivir así..

SkyNet silverstar dijo...

Es que nos dedicamos a cosas mas importantes, o al menos eso intentamos!

Maria de la Paz dijo...

Yo colgaría las corbatas y cinturones en su lugar y dejaría la percha libre. Si tu marido llega cansado del trabajo, y la percha está llena de porquerías, no debe tener ganas de ponerse a acomodar para poder colgar el traje.
En casa mi marido no deja el traje en otro lugar que no sea esa percha.

Moni dijo...

Creo que tenés clarísimo que soy cero machista, cero, pero cada día estoy más convencida que hay cosas para lo que ciertos seres humanos no están listos, y una es el orden.

Soy una persona práctica, así que acá va mi pregunta ¿qué te jode más ver esa garcha antiestética todos los días, que como está repleta de cosas al pedo el tipo sigue metiéndole de todo encima, u ordenarlo al menos semanalmente?

Esa es mi parte racional.

Mi parte pasional apuntaría como nunca en su vida y le daría de lleno los tres cinturones, las 50 corbatas y la campera de lleno, de frente, onda que se desmaye, jajajajajaj. Acto seguido, hago un asadito con la percha valet. :)

madre hay una sola dijo...

Mi suegra nos había encajado una (usada, era del padre de Alejandro, ella le compró una nueva al padre y nos trajo la vieja a nosotros. Sin consultar, obvio). La tuve dando vueltas años, siempre con la idea de convertirla en marco de espejo o algo así. Un día me pudrí y la tiré. Fui muy feliz.

SkyNet silverstar dijo...

Muy bien! a un esclavo que se mata trabajando lo menos que puede acceder es a que le tiren las cosas, mas si lo regalo la bruja de la suegra. Es una excelente forma de pedir el divorcio.

Lola dijo...

Creo que te estás respondiendo vos solita a la pregunta.
La percha famosa esa fue un regalo para los dos, porque es para el traje de él, pero para que lo cuelgues vos.
Y encima te están haciendo un favor, porque si tu marido es como el mío, no se va a planchar el pantalón del traje a las seis y media de la mañana porque quedó arrugado, ni se van a acordar de llevarlo a la tintorería.
Igual mientras haya exista el asiento de atrás del auto, ése va a seguir siendo su habitat natural.
Mis esperanzas respecto a la evolución de la humanidad masculina terminan allí.
Igual te deseo suerte con lo que emprendas (como ama de casa también se emprende, qué no!)
Besos

Flor dijo...

Parecería estar leyendo la descripción del despelote de mi propio marido. No tenemos la percha valet, pero el señor se empeña en andar dejando toda la ropa de la semana hecha un bollo sobra la cómoda. Y así se va acumulando y acumulando. Lo dejé para ver cuál era su récord. Vamos una semana y ya no aguanto más la pila esa, en cualquier momento se la tiro por la ventana o bien la acomodo... Ya sabemos cuál es el final... pffff

Verte dijo...

Moni...todavía me estoy riendo hdp. ´
Madre: ALCOYANA!!! a que no adivinás quién trajo la percha valet?

Silvana dijo...

Nosotros teníamos dos (una para cada uno)cuando vivíamos con mis suegros (nos habían cedido su cuarto incluídas las famosas perchas) y vivían sepultadas en montañas de ropa.
Ahora no las tengo, pero no significa que no haya montañas de cosas,por ejemplo, sobre una silla...

Dana dijo...

oia, ese cajoncito era para las ballenitas?? le tuve que ceder a mi marido un cajoncito de mi alhajero para que dejara de romperme las bolas cada mañanas con la misma pregunta... jeje, Ahora voy y se lo saco.
Ah, y estoy con Moni "al que nace barrigon, es al ñudo que lo fajen". Yo no me bancaria mas la pila, ordenaria todo y tiraria el perchero. Que te juego que no se da cuenta??

Celina dijo...

En nuestro cuarto hay una asi. Llena de toda la ropa que se te pueda ocurrir.
Mi marido junta ropa de lo lindo. Pero como a mi me supera (y el muy put. lo sabe) guardo todo en cinco minutos. Después tomo el tiempo de cuanto tarda comenzar a llenarla otra vez. En una hora otra vez, no se de donde saca tanta porquería para poner ahi!

 

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